Conforme a tratados y estándares internacionales, constituyen derechos humanos que permiten la existencia y el funcionamiento del espacio de la sociedad civil, la libertad de asociación, la libertad de expresión y la libertad de reunión pacífica, el derecho a participar en los asuntos públicos y el derecho a defender derechos en cualquier ámbito de la dignidad humana, la democracia y el estado de derecho.

Interdependientes e interrelacionadas entre sí, estas libertades públicas son indispensables para el pleno desarrollo de la persona y fundamentales para toda sociedad libre, pacífica y democrática. Agrupados constituyen los derechos de la sociedad civil.

Garantizan a todas las personas esferas de autonomía ante el Estado y terceros, para decidir y llevar adelante sus propios fines, sin imposiciones ni interferencias injustificadas, y construir sociedades democráticas, donde puedan expresar y promover libremente sus opiniones, creencias y legítimos intereses, ser reconocidas, incluidas y participar en las decisiones que les afectan, incluyendo el voto.

Toda persona, grupo u organización tiene derecho a definir los fines para los cuales ejercen estas libertades, con quienes se ejercen y los medios para su realización. Está prohibida toda medida que pueda menoscabar estos fines, así como la amenaza de empleo de la fuerza y la aplicación de sanciones penales para obligar a aceptar otros fines o renunciar a los propios.

Además, son vehículos para ejercer y realizar otros derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, mediante labores o luchas colectivas encauzadas hacia el interés común, que buscan la igualdad de derechos, la justicia, plenas libertades, seguridad y niveles adecuados de vida de todas las personas, sin distinción alguna.

Mediante su libre ejercicio, activistas, defensores y organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo contribuyen a cambios positivos en los derechos de otros, que incumben y benefician a la sociedad en su conjunto.

En tanto libertades, toda persona, grupo u organización tiene derecho a negarse a su ejercicio y nadie puede ser sometida, coaccionada o forzada a asociarse, expresarse, reunirse ni participar en asuntos o actividades decididas por otros.

Como derechos iguales para todos, ninguna persona, grupo u organización puede ser discriminada por la índole de sus fines ni por la edad, sexo, orientación sexual e identidad de género, nacionalidad, pensamiento o preferencia política y cualquier otra condición económica y social de sus miembros o beneficiarios.

El acoso, la intimidación o la estigmatización de una persona o grupo, incluida la detención, prisión preventiva, enjuiciamiento o reclusión, la tortura y los tratos crueles, inhumanos y denigrantes, así como la privación de otros derechos, en razón del ejercicio de estas libertades constituyen violaciones a los derechos humanos.

No podrá considerarse que estas libertades estén garantizadas si las personas tienen miedo a ejercerlas.